2 de agosto de 2018
2º CLASE
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Esta segunda ocasión, comparada con la anterior, empezó más temprano
pues, ya la mayoría conocía el salón, para sorpresa mía, estaba prácticamente lleno
cuando llegue; también asistieron los otros 2 estudiantes faltantes en la
primera. Sebastián inició la clase explicando la dinámica de los escritos de la
clase, los cuales debemos presentar por semana y escogió uno al “azar”, aunque
en mi opinión no fue tan al azar porque fue el mío, más concretamente por haber
sido el último en ser enviado (posiblemente será lo mismo con este). El escrito
fue enviado a todos los estudiantes del curso con el fin de ser leído por cada
uno, a su vez lo proyectó en la pantalla y pidió a mis compañeras Catalina,
Sara y Liana que lo leyeran en voz alta, esto por estar sentadas en primera
fila, asumo yo. Por mi parte, intenté convencer a Sebastián mientras aún
mandaba el correo de escoger otro escrito argumentando que el mío era muy
largo, lo cual pareció solamente emocionarlo más.
En el texto narré la clase basándome en una línea de tiempo tratando
de ser lo más precisa posible, por esto mismo resulté con un escrito de 3 páginas
en donde incluí todos los detalles que pude recordar, el nombre de la clase en
la puerta (aún estaba escrito durante esta sesión), chistes, las presentaciones
de los presentes en la sesión pasada, información sobre el parcial, la
penalidad por faltas ortográficas, entre otros. Pese haber tratado de abarcar
todos los detalles se me escaparon unos cuantos, los cuales recordamos leyendo
el escrito de mi compañera. Sentí mucha pena cuando leyeron el mío,
honestamente, trato de revisar varias veces los pocos textos que escribo pues me
aterra que quienes los lean noten faltas ortográficas o de redacción demasiado
obvios, aunque también me aterra cuando los leen en público.
El segundo texto leído fue el de Erika, el cual leí en su mayoría yo
por más que preguntara sí podía parar. Este pudimos sentir como “más personal”
por la manera en la cual narró la clase, con risas y mandando indirectas sobre
unas décimas extra prometidas por el profesor. Su escrito también tuvo muchos
detalles y no solo sobre la sesión, sino sobre su día en general, cómo se quedó
sin pila y no encontraba el salón. Al final, el nivel de detalle resultó cómico
entre los presentes, en especial por el mío, quienes aseguraron haber sentido que
estaban reviviendo la clase anterior, quienes no asistieron agradecieron de
alguna manera el nivel de detalle de ambos textos pues se enteraron a la
perfección de todo lo visto en esa clase, sus normas y las penalidades acordadas.
Posterior a la lectura de los textos, Sebastián resaltó la importancia
del nivel de detalle y cómo esto era valioso para poder dejar un registro.
Hablando sobre esto, mencionamos la “cultura
del registro” y nos presentó una la frase “la lectura hace al hombre completo, la conversación lo hace ágil, el
escribir lo hace preciso”, de Francis Bacon. De esta cita, pudimos
establecer que la lectura permite a los hombres generar empatía y entender la
cosmovisión de otros (como pasó con el texto de Erika), la conversación permite
saber cómo comunicar sus ideas y el escribir desarrolla el pensamiento
concreto, la observación y la síntesis. Durante esta parte de la clase
discutimos sobre el posible significado de la frase y Sebastián hizo otro
comentario con el fin de hacer una comparación entre lo que significa la frase
y el matrimonio, el cual pareció mas un chiste pues era “yo siempre le digo a
mis estudiantes mujeres que deben casarse con alguien que sea bueno hablando y
que tenga muchos temas de conversación porque el matrimonio es una larga
conversación”, aunque después dijo que era posible que sus estudiantes se
acordaran más de sus chistes que de la clase como tal. Esto ayudó a que comprendiéramos
la parte de la conversación y a pasar un rato de la clase riéndonos.
Después de esto, Sebastián insistió en lo importante que era para él
desarrollar estos ejercicios de escritura, no para agobiarnos realmente, sino
para que desarrollemos esta habilidad y dio de nuevo el ejemplo del gimnasio de
la clase pasada. Al retomar el énfasis de la importancia de la escritura nos
explicó los niveles en los que se puede dividir la misma y su jerarquía pues,
son un proceso.
- El primer nivel es el literal, el cual definimos como una narración explicita y con detalles de lo percibido mediante la observación o los sentidos, como mi texto.
- El segundo nivel es el inferencial, el cual es más implícito y se da a partir de abstraer, deducir, entender y relacionar de manera interna un tema.
- El tercer nivel es el intertextual, en donde se deben establecer relaciones con temas externos, en este nivel es donde al conectar cosas o elementos se “aprende realmente”, llamado también aprendizaje significativo, un ejemplo de este nivel es el comentario de la clase anterior de mezclar ron con Coca-Cola.
- El cuarto nivel es el ACP, analítico crítico propositivo, en el que se analiza y propone información, es donde se debe ser critico; para esto el estudiante debe ser autónomo y tener la iniciativa de “aprender a aprender” o metacognición, este es el modelo pedagógico de la universidad.
Sebastián hablo sobre su meta, la cual es que es que lleguemos al
segundo nivel, posteriormente al tercero y de ser posible, y que lo alegraría
un montón, al cuarto.
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