9 de agosto de 2018
3º CLASE
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Durante la sesión del pasado 2 de agosto estaba demasiado cansada, por lo
tanto, no recuerdo mucho de ella. La clase inició con Sebastián saludándonos y
preguntando por voluntarios para la (ya casi acostumbrada) lectura semanal del
blog de alguno de los presentes, pero, como no habían llegado casi estudiantes
al salón para ese momento recurrió a twitter a buscar blogs posteados en su
cuenta y como encontró mi blog sugirió leerlo. No me pareció justo pues, la
clase pasada leímos el mío y debíamos darle la oportunidad a otro estudiante.
En este momento una compañera se ofreció voluntaria pero cuando buscó el tweet
en el feed no lo encontraba, después mencionó haberlo mandado más o menos el
domingo pasado y así sí pudo encontrarlo.
Esta vez, a diferencia de los 2 textos de la semana pasada, no envió el
documento al correo, prefirió abrirlo en su computador para ampliarlo con el
proyector y así poder leerlo con mayor facilidad, así lo podemos ver todos y en
caso de perdernos él nos ayuda señalándonos el párrafo en donde vamos. Mientras
leíamos el blog de nuestra compañera pudimos sentir una lectura más agradable y
menos “cortada”, pues logró redactarlo siguiendo la sugerencia hecha por Sebastián
en la segunda clase, donde nos retó a eliminar la mayor cantidad posible de los
“que” en nuestro escrito, tratando de usar solamente 1 por párrafo. Siendo
sincera, cuando nos pidió esto lo sentí como algo sumamente difícil y casi imposible,
pero cuando lo puse en práctica, o al menos traté de ser más consciente sobre
lo mucho que la repetía, me sorprendí del cambio tan grande en la forma de
redactar lograda después de hacer este simple cambio (aunque no tan simple como
decirlo).
Retomando el texto de mi compañera, narró en un orden muy claro todo lo
ocurrido en la clase sin exagerar con los detalles, te una forma muy precisa y
clara, lo cual también hizo la lectura más agradable y para nada tediosa; por
todo lo anterior Sebastián la felicitó en repetidas ocasiones, tanto por lo de
los “que”, como por su precisión. Después de esto leímos el blog de Lianna, en
donde por algún motivo sentí mucha ternura al leerlo, sonaba muy a ella,
gracias a eso logré imaginarla leyendo todo su escrito. A ella también la
felicitó Sebastián, y recalcó su buena ortografía y los pocos errores presentes
en su escrito, lo cual era muy importante para ella según su escrito. La cosa
que más me gusta de los textos de mis compañeros leídos en clase es el lenguaje
tan casual y natural utilizado, pues no se sienten para nada forzados ni tienen
ese toque formal que sí siento en los míos.
Al terminar con la lectura de nuestros escritos, Sebastián le dijo a Jhon
que la próxima clase leeríamos su escrito, afirmo decírselo con tiempo para
darle la oportunidad de tenerlo muy bien preparado y así no tener penalidades
por errores de ortografías, después nos preguntó si ya habíamos empezado a
preparar las lecturas correspondientes a este corte colgadas en el blog, a lo
cual respondimos “no” y siendo honesta ni siquiera las había visto, por esto
mismo me preocupe cuando Jhon dijo haberlas visto y luego se quejó de lo “largas”
que eran. Esto no nos emocionó para nada. El profesor trató de animarnos y fijo
un pre-parcial/quiz (vaya forma de animarnos, ¿no?) sobre estas lecturas para
el 16 de agosto para ver cómo íbamos con ellas y así prepararnos mejor para el
parcial, así mismo trato de motivarnos recordándonos la posibilidad de utilizar
materiales elaborados por nosotros durante el verdadero parcial y al terminar
con estas aclaraciones continuamos con la clase.
Sebastián empezó con la introducción sobre las características tanto de
la investigación cualitativa como cuantitativa, para esto dibujó una especie de
cuadro comparativo en el tablero y debíamos buscar información en internet.
Finalmente nos pidió organizarnos por parejas y elaborar una presentación en
donde incluyéramos 5 características de la investigación cualitativa y las contrastáramos
con la cuantitativa. Al comienzo estaba sola, pues no vi a nadie libre, pero
cuando Sebastián me vio sola ahí mismo preguntó si alguien más estaba así y al
otro lado del salón contestaron que sí, me dirigí hacia donde estaba la otra Catalina y empezamos a trabajar. Me
pareció muy divertida, honesta y directa, me agradó, y fue muy curioso pues
cuando estaba haciendo la portada de la presentación y le pregunte su apellido
lo dijo con mucho cuidado, así como cuando yo digo el mío esperando que lo escriban
bien pues suelen confundirlo con Galvis y para sorpresa de ella, lo escribí
bien a la primera vez sin volver a preguntar cuál era o cómo se escribía.
Una vez terminamos todos los grupos, pidió a cada uno pasar y escribir
una característica en el lado de la investigación cualitativa y su semejante en
la cuantitativa sin repetir, así que fui la primera en pasar para estar
tranquila. Sí, puse las más fáciles y las explique con ejemplos tal como pidió
Sebastián, y así continuó la clase, con los demás pasando al frente y haciendo
lo mismo; los términos que no quedaban claros eran explicados de nuevo por el
profesor y se apoyaba en ejemplos para hacerlo aún más claro. Una vez terminamos
con esa actividad Sebastián pidió una retroalimentación sobre la metodología
del día y le respondimos diciendo que nos había gustado y así entendíamos mejor
las cosas y eran más claras, antes de irnos nos iba llamando uno por uno a su
puesto para asignarnos los temas de las exposiciones del semestre, los cuales
tenía en una tabla de en su drive. Esta tabla la compartió por correo para
hacernos una idea sobre cuándo y después de quién tendríamos que exponer en
clase.
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